18/10/09
14/10/09
DIARIO DE UN PERRO
Semana 1:
Hoy cumplí una semana de nacido, ¡Qué alegría haber llegado a este mundo!
Mes 01:
Mi mamá me cuida muy bien. Es una mamá ejemplar.
Mes 02:
Hoy me separaron de mi mamá. Ella estaba muy inquieta, y con sus ojos me dijo adiós. Esperando que mi nueva 'familia humana' me cuidara tan bien como ella lo había hecho.
Mes 04:
He crecido rápido; todo me llama la atención. Hay varios niños en la casa que para mí son como 'hermanitos' Somos muy inquietos, ellos me jalan la cola y yo les muerdo jugando.
Mes 05:
Hoy me regañaron. Mi ama se molestó porque me hice 'pipí' adentro de la casa; pero nunca me habían dicho dónde debo hacerlo. Además duermo en la recámara... ¡y ya no me aguantaba!
Mes 12:
Hoy cumplí un año. Soy un perro adulto. Mis amos dicen que crecí más de lo que ellos pensaban. Qué orgullosos se deben de sentir de mí?
Mes 13:
Qué mal me sentí hoy. 'Mi hermanito' me quitó la pelota. Yo nunca agarro sus juguetes. Así que se la quité. Pero mis mandíbulas se han hecho muy fuertes, así que lo lastimé sin querer. Después del susto, me encadenaron casi sin poderme mover al rayo del sol. Dicen que van a tenerme en observación y que soy ingrato. No entiendo nada de lo que pasa.
Mes 15:
Ya nada es igual... vivo en la azotea. Me siento muy solo, mi familia ya no me quiere. A veces se les olvida que tengo hambre y sed. Cuando llueve no tengo techo que me cobije.
Mes 16:
Hoy me bajaron de la azotea. De seguro mi familia me perdonó y me puse tan contento que daba saltos de gusto. Mi rabo parecía reguilete. Encima de eso, me van a llevar con ellos de paseo. Nos enfilamos hacia la carretera y de repente se pararon. Abrieron la puerta y yo me bajé feliz creyendo que haríamos nuestro 'día de campo'. No comprendo por qué cerraron la puerta y se fueron. '¡Oigan, esperen!' Se... se olvidan de mí. Corrí detrás del coche con todas mis fuerzas. Mi angustia crecía al darme cuenta, que casi me desvanecía y ellos no se detenían: me habían olvidado.
Mes 17:
He tratado en vano de buscar el camino de regreso a casa. Me siento y estoy perdido. En mi sendero hay gente de buen corazón que me ve con tristeza y me da algo de comer. Yo les agradezco con mi mirada y desde el fondo con mi alma. Yo quisiera que me adoptaran y sería leal como ninguno. Pero sólo dicen 'pobre perrito', se ha de haber perdido.
Mes 18:
El otro día pasé por una escuela y vi a muchos niños y jóvenes como mis 'hermanitos'. Me acerqué, y un grupo de ellos, riéndose, me lanzó una lluvia de piedras 'a ver quién tenía mejor puntería'. Una de esas piedras me lastimó el ojo y desde entonces ya no veo con él.
Mes 19:
Parece mentira, cuando estaba más bonito se compadecían más de mí. Ya estoy muy flaco; mi aspecto ha cambiado. Perdí mi ojo y la gente más bien me saca a escobazos cuando pretendo echarme en una pequeña sombra.
Mes 20:
Casi no puedo moverme. Hoy al tratar de cruzar la calle por donde pasan los coches, uno me arrolló. Según yo estaba en un lugar seguro llamado 'cuneta', pero nunca olvidaré la mirada de satisfacción del conductor, que hasta se ladeó con tal de centrarme. Ojalá me hubiera matado, pero solo me dislocó la cadera. El dolor es terrible, mis patas traseras no me responden y con dificultades me arrastré hacia un poco de hierba a ladera del camino.
Mes 21:
Tengo 10 días bajo el sol, la lluvia, el frío, sin comer. Ya no me puedo mover. El dolor es insoportable. Me siento muy mal; quedé en un lugar húmedo y parece que hasta mi pelo se está cayendo. Alguna gente pasa y ni me ve; otras dicen: 'No te acerques' Ya casi estoy inconsciente; pero alguna fuerza extraña me hizo abrir los ojos. La dulzura de su voz me hizo reaccionar. 'Pobre perrito, mira como te han dejado', decía... junto a ella venía un señor de bata blanca, empezó a tocarme y dijo: 'Lo siento señora, pero este perro ya no tiene remedio, es mejor que deje de sufrir.' A la gentil dama se le salieron las lágrimas y asintió. Como pude, moví el rabo y la miré agradeciéndole me ayudara a descansar. Solo sentí el piquete de la inyección y me dormí para siempre pensando en por qué tuve que nacer si nadie me quería
La solución no es echar un perro a la calle, sino educarlo. No conviertas en problema una grata compañía. Ayuda a abrir conciencia y así poder acabar con el problema de los perros callejeros.
Las mascotas te lo agradecerán y tu Corazón estará tranquilo!!!!
Si les importan los animales reenvíen este mensaje a todas las personas que puedan.
No sean malos, ellos también sufren
Historia
Hacia 1783 puede ubicarse a la Villa del Tala en la Jurisdicción de Buenos Aires, con claras influencias en la zona. Luego con la creación de la Villa de Gualeguay por Tomás de Rocamora, esta jurisdicción es dividida en seis pagos, encontrándose entre ellos el Pozo de la Banda de Tala: "lugar habitado por vecinos de una extrema pobreza, contando muy pocos con carretas, y siempre acosados por ataques de indios y de animales salvajes existentes en esta gran selva del Montiel".
En julio de 1799, un grupo de vecinos solicitan la creación de una vice parroquia, que llevaría el nombre de Nuestra Señora del Rosario obteniendo el 7 de noviembre del mismo año la autorización de su creación firmada por el virrey Gabriel de Avilés y del Fierro, fecha que se toma como fundación de Rosario del Tala.
Algunos vecinos que fueron parte de esta gesta: Ballesteros Francisco; Acosta Marcos; Martínez Ceferino; Martínez Vicente; Isaurralde Marcos; Leguizamo Juan Martín; Monzón Pedro y Mariano; Justo Taborda; Isaurralde Juan; Ledesma Sebastián; Cabrera Pedro; Gonzáles Juan José; Godoy Lorenzo; Oviedo Manuel; Albornoz Vicente; Moreno Lionisio; Taborda María; Salguero Manuel; Pérez Juan Manuel; Taborda Avelino; Albornoz Luis.
Los terrenos lindantes sirvieron como “Campo Santo” (Cementerio). En el archivo Parroquial se encuentran nombres y apellidos de estos Pobladores en su mayoría españoles, algunos indios y esclavos. Según datos históricos recopilados del libro “Aquí las raíces...” escrito por Marta Recalde de Sal, Lili Paoloni de Stettler y Nora Piaggio de Temón, autores locales de nuestro pasado, existiría una balsa para pasar el río Gualeguay en las proximidades del lugar donde vivía Don Cirilo Saldivia, curandero muy famoso de estos pagos.

